“Los vegetarianos comemos carne, pero solo comemos carne viva”. Podría suponerse que este principio elemental que siguen los vegetarianos es fruto de haber intentado alimentarse de animales vivos hasta que que eventualmente se cansaron de ser atacados por animales de granja de quienes trataban de alimentarse sin haberlos obligado antes al sueño eterno. Esa fue la explicación de un vegetariano acerca de su férrea determinación de dedicarse solo al consumo de vegetales, estilo de vida al cual considero conceptualmente mentiroso puesto que una zanahoria no solo es un ser vivo sino que además es más indefenso que el animal promedio. La elección de comer una zanahoria y no un conejito proviene del hecho que la zanahoria es infinitamente más fácil de atrapar, menos adorable y grita menos.

Así ve un vegetariano a un hot dog. Pobres… si supieran que el
ketchup solo tiene un 3% de perro.
Sorprendentemente, ocurre algo similar con los zombis: solo se alimentan de carne viva. Comencemos por analizar su modus operandi:
- El zombi ve un humano apetecible.
- Lo corre emitiendo sonidos guturales.
- Lo atrapa, lo muerde, lo mastica un poco.
- El antes humano se transforma en zombi, se hace amigo de quien hasta hace momentos se lo estaba merendando y se van juntos a aterrorizar humanos a un shopping.
Esto podría estar determinado biológicamente, puesto que de caer victimas de la gula y dejar todas las víctimas en los huesos la raza se extinguiría rápidamente. Esto claramente funciona asumiendo que no existe alguna grotesca, reprobable y nauseabunda forma de reproducción sexual entre estos bichos, que denominaremos casi-necrofilia (o post-necrofilia).

Zombis, karaoke, aliento a podrido, mordeduras en los
tobillos. Una noche mágica con tus amigos del alma.
Aunque están muertos, ya no tienen alma.
Pero en realidad, la limitante es de una naturaleza totalmente diferente. El momento en que un zombi deja de comerse a un humano es el preciso instante en que este abandona el mundo de los vivos y, dada la condición de haber sido mordido por un no-muerto, pasa a engrosar la lista de estos. En realidad el zombi deja de saborear ese delicioso cadáver porque lo que yace frente a el es ahora otro zombi, ¡y que Jesús* nos salve de que un zombi se coma a otro! Eso, acá y en la China, es canibalismo, y los zombis lo ven tan poco ético como cualquiera de nosotros. Como verá, querido lector, lo que impide el canizombilismo es una limitante moral. Y si lo vemos así, zombis y vegetarianos no son tan diferentes después de todo.

El Zombi Vegetariano es, en si mismo, una
redundancia conceptual.
* Esta académicamente aceptado que los zombis creen en Jesús. En parte por un remanente humano del sentido de la fe, y en parte porque Jesús también fue un zombi. En la Virgen María no descansa su fe porque "la historia esa de la palomita el único boludo que se la cree es el cornudo del marido".



Entran Mario Barakus,



















