viernes, 5 de febrero de 2010

La Insultante Predeterminación, o La Inevitabilidad del Insulto

Con el correr del tiempo la mayoría que nos rodean cambian de forma, se moldean, adaptan, toman nuevos significados, cobran mayor tamaño o son disminuidas prácticamente hasta hacer dudar de su existencia. Entre la infinidad de partículas que son susceptibles al cambio hoy elegí nuevamente el lenguaje, y entre el millón de posibilidades serias y debatibles que podría haber seleccionado terminé con mis neuronas moldeando el asunto del insulto inevitable o “doble insulto”.

laloranny3
Es como Lalo Ranni, inventor del doble homenaje,
pero con aún menos escrúpulos.


Aparentemente y para los tiempos que corren el insulto delicado al estilo de “empanada de moco” está pasado de moda, y tampoco alcanza con referirnos a alguien como “gordo”, “negro” o “puto”: un segundo vocablo con forma de insulto se adhiere a la ya despectiva clasificación en forma inseparable y casi predeterminada, de la misma forma en que un cometa no puede separarse de la estela que lo persigue, un Batman no puede alejarse de su Robin o comer una porción de torta sin el posterior sentimiento de culpa. Así, “gordo” ahora es “gordo boludo”, “puto” es “puto del orto”, “pendeja” es “pendeja trola” y “chino” es “chino ladrón”, aunque aquí constatemos solo algunos ejemplos al respecto entre las infinitas posibilidades de agraviar psicológicamente a un tercero.

Hombre_bobo[1]
Hablando de empanadas de moco…
¡Bueeeeeniiiiiiishiiimooo bueeenniiiishimoooo!


Probablemente siga siendo más insultante el primer adjetivo que el segundo, y dispuesto a citar los mismos ejemplos, podríamos decir que al gordo le duele más ser gordo que boludo, porque hoy por hoy decir “boludo” es un cliché y además los boludos en general consiguen minitas lo mismo; a la pendeja le duele más no ser mayor de edad que asumir que es una trola, puesto que probablemente lo sea; al puto le duele más lo “del orto” por… bueno… los motivos obvios que generarían dolor en el dilatado esfínter de un puto; y finalmente al chino le duele más su nacionalidad que lo de ladrón, puesto que podría tratarse de alguien perfectamente honesto pero con tanto chino en stock disponible ser uno de ellos es prácticamente lo mismo que ser la nada misma.

super-computer-nerd
El pendejo gordo medio cara de chino que seguro
es medio puto. Cualquier insulto añadido está de más,
sean misericordiosos con el pobre sujeto.


Los cordobeses, sabios de nuestras limitaciones tanto lingüísticas como cognitivas, hemos decidido solucionar de manera muy simple el asunto de la proliferación de agravios que solo nos complicarían el habla o disminuirían el ritmo de consumo de Fernet: todos son culiados. El gordo es un culiado, el chino es un culiado, y tanto el puto como la pendeja son obviamente unos culiados en un sentido mucho más literal. En cierta forma, es como un super-insulto creado a tales efectos de crear la unidad entre los habitantes: vos sos un culiado, tu viejo es un culiado, todos son culiados, hasta el culiado de Ratzinger. Quien sabe… quizás la paz mundial empiece son un insulto.

 RONDA
Una hermosa ronda intercultural de culiados.

1 comentario:

Jacques el Fatalista dijo...

¡jojo! buenìsimo. Por acà en Mèxico, la construcciòn del doble insulto es harto sencilla, basta anteponer el tèrmino "pinche" para aumentar la carga semàntica ofensiva del insulto.

v.gr. gordo= pinche gordo
puto= pinche puto
pendeja= pinche pendeja
chino= pinche chino.

Còmo el tèrmino "auxiliar de cocina" se convirtiò en un catalizador del insulto es un misterio que se pierde en las arenas del tiempo.

Saludos

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