martes, 4 de agosto de 2009

No Todo Es Lo Que Parece

oficinista2Todo comienza un día aleatorio y perfectamente normal, de la misma forma en que comienzan la mayoría de las cosas. Sentado en tu oficina corporativa  recibís ese llamado que no estabas esperando. La voz se escucha cálida y atenta, como si te conociera de toda la vida aunque podrías jurar que es la primera vez que tus oídos la perciben. Rápidamente te vas al pasillo a hablar con esta perfecta desconocida para que te cuente algunas cosas y te pregunte otras. Sin darte tiempo para pensarlo, arreglas una cita para verse en un par de días y entrás nuevamente a tu oficina mirando inquieto en todas direcciones, con los nervios crispados como es propio de alguien que sabe está haciendo algo que no debería.


Finalmente llega el día de la cita. Ese día no te vestís como siempre, no: te vestís mejor, te pones tu mejor perfume importado, dedicás más minutos al peinado e incluso ponés un peine en el maletín para poder hacer una repasada a tu cabellera antes de la cita. Pasás el día pensativo, distante, casi frío, pensando en lo que ocurrirá más tarde, elucubrando la excusa que te permitirá acudir al encuentro planeado con esa extraña. Tomás la salida fácil del “tengo turno con el dentista, hoy me voy un ratito más temprano”, y tras repasar tu imagen personal por última vez salís a buscar ese momento. Una vez ahí, todo es distinto, nuevo, no te movés con el sigilo propio que te caracteriza: la tensión te ha transformado en un gigante pesado y torpe pero así y todo seguís adelante, el punto de no retorno ya quedó atrás hace un buen rato.

taza-cafeY ahí está ella, linda, agradable, te invita un café y prosigue con la charla. Te cuenta más cosas y te pregunta más cosas mientras tratás de hacerte el serio y demostrarle lo que valés. Todo termina antes de lo que pensabas, en ese capricho que tiene el tiempo de estirarse y contraerse a voluntad ante distintas situaciones. Ya quedaste para otra cita, no pudiste evitarlo, estás interesado en seguir adelante con esto y se nota en tus ojos.

La siguiente cita transcurre de la misma forma: producción personal, excusa, procurás que no se note, llegás, nervios, café. Esta vez está con compañeros y gente de confianza, sin darte cuenta ya estás bastante metido. Y luego, la propuesta. La pensás, la considerás, la aceptás.

Resta ahora lo más difícil, vas a tener que hablar con quien te acompañó durante tanto tiempo y decirle que se acabó. También te vas a juntar un rato, pero no te van a ofrecer café, aunque no por ello dejará de ser amable. Paciente, eligiendo las palabras, vas a tratar de explicarte lo mejor que puedas. Vas a explicar que no fue algo que estuvieras buscando, que simplemente se dio, que te hizo sentir bien y te llenó de promesas maravillosas que estás dispuesto a creer y ver si se vuelven realidad. Evitando el cliché del “no sos vos, soy yo”, le vas a contar de las citas y las personas que conociste pero sin dejar en evidencia desprecio alguno hacia los que te rodean ahora: lo que vivís ahora no te parece malo en absoluto, solo que esta propuesta nueva te parece mejor. Vas a insistir en que, aburrido de la rutina diaria, no te viene mal un cambio; después de todo vos ya le habías pedido a quien está ahora al frente tuyo que cambie y te de más, pero atrincherándose en miles de excusas fue posponiendo el asunto y nunca lo hizo.

Wish you were here Finalmente, habrá un último saludo y tendrás que hacer los papeles que te desvincularán de tu presente y te embarcarán en un futuro desconocido que todavía no estas seguro de que vaya a ser mejor. Unas últimas visitas para buscar cosas que te habías olvidado, una última cita con la nueva para hacer todo oficial, y eso será todo: el comienzo de algo nuevo.


Ahora es cuando le voy a pedir al lector que lo analice por un momento… ¿No les parece que ir a entrevistas de trabajo y luego cambiarse de empresa es exactamente igual que engañar y dejar a su pareja? Se los dije en el título: no todo es lo que parece.

N.R.: Hoy, con Gershwin de banda sonora, les traje algo muy diferente a lo que suelo hacer habitualmente. Espero lo disfruten de todas formas.

8 comentarios:

Martín Crespi dijo...

la verdad te pasas damian! muy muy bueno.

Unknown dijo...

es verdad....tenes toda la razón del mundo...excelente excelente este post!!!!

alelé dijo...

uffff... no era el post para mi, se me caian las lagrimas mientras lo leia... y todo por trabajo??

La verdad que creo que cuando cambie de laburo también voy a derramar lagrimas, pero de emocion!

valentina dijo...

siiiii, yo pense que cambiabas de tele´fonía celular jajajajaj, es casi tan traumático.....

Anónimo dijo...

http://losapostolesdebarreda.blogspot.com/2009/04/un-placer-vicioso-y-culpable.html

http://losapostolesdebarreda.blogspot.com/2009/03/hay-dias-que-te-despertas-con-una.html

usamos el mismo metodo!

Clarisa dijo...

Buena la analogía, me gustó. Ahora... la antigua compañía ¿dará derecho a pasar a retirar las cosas olvidadas, o procederá a confiscación?
¿Se podría aplicar la famosa frase hecha "donde hubo fuego cenizas quedan"?

Saludos.

Fernando Sydor dijo...

Muy bueno Flan... sos un groso al teclado!!!

3LRusS1T0 dijo...

excelente!

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